4. Puerta de la Hoya (I)

Puerta de la Hoya. La orografía

La Sierra de Archidona se agrupa en dos alineaciones montañosas, una al norte y otra al sur, dejando entre ellas una depresión conocida como Hoya de Archidona.

La Hoya configura un circo natural de tendencia ovalada, en el que se diferencia una zona interior, relativamente llana, y el cinturón montañoso de la sierra que la rodea. En el extremo occidental se localiza una gran abertura en la pared rocosa que, conocida como la Puerta de la Hoya,  permite el acceso.

Los laterales de la “puerta” la forman dos paredes verticales rocosas que, vistas desde el interior de la Hoya, enmarcan la panorámica que puede observarse de la Vega de Archidona y la Peña de los Enamorados.

El tipo de material que forma la Sierra de Archidona -calcáreos, calizas y dolomías- ha dado lugar a la creación de un paisaje kárstico, donde destacan los lapiaces, que forman sus laderas, y las cavidades, como la Cueva de las Grajas; los tajos son aprovechados por especies de aves para nidificar (por ejemplo el vencejo real, el halcón peregrino o la chova piquirroja).

Un camino rural atraviesa longitudinalmente el recinto.

Más información

Perteneciente al dominio Subbético, la Sierra de Archidona es una elevación montañosa compuesta por materiales calcáreos, calizas y dolomías principalmente. Está formada por un diverso conjunto de picos calizos, en los que abundan los tajos verticales, laderas escarpadas y barrancos.

Al abrigo de estas elevaciones se sitúa la antigua villa de Archidona, aprovechando la protección que aporta un paisaje tan agreste. Tres peñones de singular belleza, la sierra de la Virgen de Gracia, el Pico del Conjuro y la sierra de las Grajas, son los que imprimen personalidad y caracterizan el paisaje de nuestra localidad al elevarse sobre la Vega de Archidona y ejercer, no sólo de magnífico decorado, sino de mirador natural desde el que observar las sierras del sur y la depresión antequerana.

La Sierra de Archidona se agrupa en dos alineaciones montañosas, una al norte y otra al sur, dejando entre ellas una depresión conocida como Hoya de Archidona.

La Hoya configura un circo natural de tendencia ovalada, alargada en dirección NE-SW, en el que se diferencia una zona interior, relativamente llana, y el cinturón montañoso de la sierra que la rodea. En el extremo occidental se localiza una gran abertura en la pared rocosa que, conocida como la Puerta de la Hoya,  permite el acceso. Este natural rompe la continuidad del cinturón serrano, lo que le confiere cierta semejanza a una herradura.

Los laterales de la “puerta” la forman dos paredes verticales de piedra que, vistas desde el interior de la Hoya, enmarcan la panorámica que puede observarse de la Vega de Archidona y la Peña de los Enamorados.

El tipo de material que forma la Sierra de Archidona -calcáreos, calizas y dolomías- ha dado lugar a la creación de un paisaje kárstico, donde destacan los lapiaces, que forman sus laderas, y las cavidades, como la Cueva de las Grajas; los tajos son aprovechados por especies de aves para nidificar (por ejemplo el vencejo real, el halcón peregrino o la chova piquirroja).

Un camino rural, de naturaleza pública, atraviesa longitudinalmente el recinto.

La singular orografía y localización hacen que los distintos itinerarios senderistas que lo recorren sean un recorrido por una línea de tiempo, desde la Prehistoria hasta nuestros días, mediante la contemplación y disfrute de los numerosos vestigios arqueológicos que ofrece el paraje; además, esta zona ofrece enclaves de indudable interés paisajístico y medioambiental.

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